Publicado el 20/05/2025 por Administrador
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Nicolás Maduro no se quedó callado. El mandatario venezolano arremetió con fuerza contra el gobierno de Estados Unidos tras la decisión de revocar la protección migratoria a miles de venezolanos amparados bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS), medida que podría dejar a decenas de miles expuestos a la deportación.
En una transmisión oficial, Maduro calificó la medida como “inhumana y cobarde” y acusó a Washington de jugar con la vida de los migrantes venezolanos por razones políticas. “Primero los obligan a salir con sus sanciones y ahora los persiguen. Es una hipocresía monumental”, dijo, visiblemente molesto.
El gobierno de EE.UU. justificó la decisión alegando cambios en la situación interna de Venezuela, aunque organizaciones internacionales siguen reportando una crisis humanitaria, política y económica profunda. La revocatoria del TPS implica que muchos venezolanos deberán abandonar el país o enfrentar procesos legales complejos para regularizar su permanencia.
Maduro aprovechó para hacer un llamado a los migrantes: “Regresen a su patria. Aquí los recibimos con dignidad, con oportunidades y con amor. No se dejen humillar por un imperio decadente”. Además, anunció el fortalecimiento del Plan Vuelta a la Patria, con vuelos especiales y asistencia para quienes decidan regresar.
En redes sociales, la reacción no se hizo esperar. La etiqueta TPSVenezuela se posicionó entre las tendencias en varios países, con miles de mensajes entre el respaldo, el miedo y la indignación. Mientras algunos aplauden el llamado de Maduro, otros lo acusan de cinismo, recordando que fue su gestión la que provocó el éxodo de más de siete millones de venezolanos.
Expertos en migración advierten que la medida de EE.UU. puede generar un nuevo pico de irregularidad migratoria, afectando tanto a los venezolanos como a los sistemas sociales de los países receptores. Además, podría aumentar las tensiones entre ambos gobiernos en un momento de alta sensibilidad diplomática.
El panorama para miles de familias venezolanas en territorio estadounidense es ahora más incierto que nunca. Sin documentos válidos, sin garantías claras, y en medio de una nueva batalla política entre Caracas y Washington.
La migración venezolana vuelve a quedar en el centro de una disputa geopolítica. Y mientras los líderes se acusan, son los migrantes los que viven las consecuencias.